Hna Brenda Elizabeth

La paz y la alegría en el Espíritu Santo.

He querido compartir con vosotros un poco de mi llamada.

Soy Brenda Elizabeth, nací en México y tengo 24 años, pertenezco al camino neocatecumenal, hace 3 años volví a sentir el llamado a la vida consagrada y comencé un proceso vocacional.                                      

Dios ha iniciado conmigo un plan distinto al que yo tenía pero esto es lo que más me ha llenado.                                                                                                                                            Los primeros cuatro meses para mí fueron increíbles porque yo venía con una idea errónea sobre la vida contemplativa. Las palabras que tanto tiempo escuché: “monjas” “vida contemplativa” “clausura” me hacían pensar en una vida aburrida, personas amargadas detrás de una reja rezando.                                                                                                                                            Pero el Señor tenía preparada para mí esta comunidad que día a día me enseñan con cada acción, palabra, sonrisa, convivencia y sus testimonios y experiencias y pude comprobar lo equivocada que estaba.

Después de esos cuatro meses tuve que regresar a México, pero ya no era lo mismo, cada día anhelaba estar en el Monasterio con las hermanas.

Yo hacía mis oraciones pidiendo a Dios me iluminara para descubrir cuál era su proyecto, lo mejor que tenía para mí en ese momento y después de discernir con la ayuda de mis catequistas, me preparé para volver.

El 06 de Febrero, día del B. Guido, compré el billete de avión para viajar el 24 de marzo otra vez hacia España.

Con lo de la pandemia se veía difícil el poder realizar el vuelo y con el confinamiento el traslado de Madrid hacia el Monasterio era casi imposible.                               

Pero Dios tenía todo bajo control.                                    

Era como si yo estuviera atravesando el Mar Rojo camino hacia la tierra prometida, pues después de que yo pasaba todo se cerraba.

Viajé en el último vuelo que se hizo de México a Madrid. El 25 de marzo (Día de la anunciación) tuve que pasar la noche en un hotel en Madrid porque no podía viajar ese mismo día al Monasterio ya que sólo había un tren durante todo el día y el horario no concordaba con mi llegada, al día siguiente el hotel cerraba sus puertas y no se permitían más ingresos.

Tenía miedo de contagiarme pues en casa hay hermanas mayores y podía trasmitirles el virus.

Sin embargo, dentro de mí sentía una fuerza inexplicable, una ilusión y la confianza de que todo estaría bien.

El 26 de Marzo volví a entrar por las puertas del Monasterio pero esta vez fue diferente.

Las hermanas, contentas, me saludaban desde lejos.

Estuve confinada 14 días, un tiempo que el Señor me regaló para estar con él, y aunque no veía a las hermanas la oración que ellas hacían por mí y yo por ellas nos unía.

(Monseñor José Mazuelos)

En mi corazón estaba el deseo de caminar por los claustros, de estar en el coro con ellas y de vivir todas estas experiencias a su lado.

Y el momento llegó: El jueves Santo pude regresar a su lado.

A partir de ahí el Señor me ha regalado grandes e inesperadas cosas. Una semana Santa diferente, una Pascua y un Pentecostés en confinamiento y en estos tres meses más de aspirante me doy cuenta de que Dios me quiere aquí sin duda alguna.

El 20 de Junio (Corazón Inmaculado de María) he iniciado el postulantado.

Para mí es un paso importante que me hace confirmar una vez más mi entrega. Sin duda, sería capaz de volver a dejar mi carrera aún en el último semestre, a mi familia, mis amigos, mis planes y mi país por estar aquí, en esta mi casa, junto a mi nueva y gran familia.

  Doy gracias a Dios por la llamada y me encomiendo a vuestras oraciones, yo rezare por todos vosotros.

                                   Hna.  Brenda.

 
 
Monasterio del Espíritu Santo
Comendadoras del Espíritu SantoUna vida de oración y misericordia bajo la acción del Divino Espíritu, viendo en los hermanos y en los necesitados el rostro sufriente de nuestro Señor Jesucristo, a imitación de nuestro Padre Guido.

 

Monasterio del Espiritu Santo
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BEATO GUIDO DE MONTPELLIER

FUNDADOR DE LA ORDEN DEL  ESPÍRITU SANTO

COMENDADORAS DEL ESPÍRITU SANTO

 

“VIVIMOS DEL AMOR Y PARA EL AMOR”.